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EVALUACIÓN FORMAL   Y EVALUACIÓN INFORMAL

La información que la evaluación brinda a los docentes,   a la institución o al sistema educativo, se traducirá en decisiones en esos ámbitos.

Las decisiones que se adopten y las acciones que se implementen estarán determinadas, en gran medida, por la calidad de la evaluación implementada. Naturalmente, mientras más trascendentes sean las decisiones que haya que tomar, mayor cuidado habrá que poner en el desarrollo de las evaluaciones.

Se distinguen dos tipos de evaluaciones: la formal o sistemática y la informal o asistemática.  

La evaluación informal se caracteriza por ser superficial, improvisada, con validez y confiabilidad no verificada. Este tipo de evaluación es la que se realiza para tomar decisiones en la vida cotidiana. Por ejemplo, observar las condiciones del tiempo para determinar cómo salir vestido.

Estas evaluaciones son emergentes, no se planifican, se basan en datos escasos y bastantes subjetivos. Normalmente anteceden a decisiones que tienen escasa trascendencia para las personas o instituciones  involucradas y que no les afectan de un modo permanente.

En general, la evaluación informal surge con frecuencia en la vida cotidiano de los personas y también ocurre en el contexto escolar. Una forma de evaluación informal es la que realizan los profesores al enfrentar una situación que aparece de improviso en el aula, como la participación de un estudiante, las dificultades manifestadas por los estudiantes ante la realización de una tarea...

Aunque la evaluación informal tiene un alto grado de subjetividad, no puede descartase.

Las evaluaciones informales están presentes en los diálogos entre personas que, de alguna u otra manera, forman parte del proceso educativo o de la institución. Por ejemplo padres y profesores, estudiantes y sus docentes, docentes y directivos...

El otro tipo de evaluación corresponde a la denominada formal o Sistemática. Esto sucede en las instancias que se planifican para ello. La evaluación formal, demanda atención, recursos y esfuerzos especiales en su desarrollo, debido a las implicaciones que pueden tener sus resultados sobre las personas o las instituciones involucradas. Por ejemplo, si se desea evaluar el trabajo y los resultados logrados por un grupo de estudiantes en un año o en un determinado proyecto, necesariamente habrá que pensar en una evaluación de tipo formal.

En el contexto escolar, es este último tipo de evaluación el que mas  ha preocupado a directivos, docentes, estudiantes y padres de Sin embargo es importante tener presente que tanto los resultados de las evaluaciones formales como los de las informales, tienen gran incidencia en el comportamiento de las personas, en los niveles de disposición con sus tareas, compromiso con los equipos de trabajo que integran y con el proyecto institucional.

Para recordar:

  • La evaluación formal promueve un proceso de evaluación válido y confiable.

ACTIVIDADES:

  1. Construya un cuadro de doble entrada para representar las diferencias entre la evaluación formal y la evaluación informal.

  2. Conceptualice  algunas categorías que lo ayuden a guiar la comparación. Por ejemplo: subjetividad.

  3. Proponga dos ventajas y dos desventajas para cada tipo de evaluación.

  4. ¿De qué manera opera la subjetividad del evaluador en el momento de juzgar?

Un proceso de evaluación válido y confiable desembocará en conclusiones que sirvan para juzgar los aprendizajes de los alumnos y para modificar, si es necesario, las estrategias de enseñanza.  

Más allá de los instrumentos que se construyan para obtener la información que servirá para emitir los juicios de valor del docente, es pertinente preguntarse si la subjetividad del evaluador no tenderá a contaminar sus apreciaciones.  

En principio es necesario tener presente que al evaluar, el docente emite un juicio de valor personal, pone en juego su propia subjetividad. Lo interesante es tener presente que esta subjetividad no debería condicionar el proceso de aprendizaje de los alumnos.

Es imposible pensar que la subjetividad del docente no influye en sus valoraciones. Para equilibrar esta subjetividad, deberá aplicar algunas técnicas específicas que serán objeto de desarrollo en las próximas unidades.